La difícil relación entre afición y directiva
Hace unos días recibí un mensaje por Twitter de Sergio Granados, Gerente de Patrocinios, E-Business y Social Media de Chivas. Era una pregunta dirigida a mí y otros tres usuarios: “¿Que estarían dispuestos a ofrecer si pudieran ofrecer algo a cambio de q regresara el escudo [tradicional del Club Guadalajara]?”
Aunque agradezco que se me haya tomado en cuenta, debo admitir que la pregunta me resultó un poco molesta. Por falta de tiempo (lo siento, tuve demasiado trabajo) no pude contestar de inmediato, pero también me dio tiempo de preparar mi respuesta, la cual, sin duda, no hubiera cabido en los 140 caracteres que permite esa red social.
En fin, que ahora puedo decir lo que estoy dispuesto a ofrecer : nada. Y me explico a continuación.
Hubo una ocasión en que una amiga rojiblanca me dijo que le molestaba mucho el cambio de nuestro escudo tradicional por parte de la actual administración de Chivas; con enfado, añadió: “Y lo peor es que sienten que pueden hacerlo por ser los dueños. Serán dueños del equipo, pero no de la tradición, porque ésa es de todos”.
Efectivamente, un análisis superficial dirá que la directiva del Guadalajara puede hacer con Chivas lo que quiera. Pero hay al menos dos puntos que objetar al respecto.
Primero, la leyenda del Rebaño Sagrado ha sido formada por millones de mexicanos, no por unos cuantos, y no exagero al decir que forma parte de la cultura de nuestro país. No es fácil (ni agradable) modificar sus símbolos; el Guadalajara no puede ser tratado como simple mercancía, pues no es un automóvil, ni unos cigarrillos (aunque, no soy ingenuo, sé que es muy rentable).
En segundo lugar, me parece que los directivos no están en posición de pedir “algo a cambio” a la afición, pues en realidad la actual directiva, dirigida por Jorge Vergara, fue la que de inicio, y por voluntad propia, dijo que iba a respetar la identidad, símbolos y tradiciones del Club Guadalajara.
El 21 de agosto de 2002, el diario Mural publicó una nota con los puntos de la propuesta Chiva de corazón, en la que Vergara plasmó sus promesas a los propietarios de los certificados de aportación del Club Guadalajara A.C., a fin de convencerlos para que se los vendieran y fuera posible la conformación de la sociedad anónima. En concreto, el primer punto dice:
“Se compromete formalmente [Jorge Vergara] a preservar y respetar los símbolos de las Chivas, como el escudo, los colores, el mexicanísimo y la residencia del equipo”.
Por tanto, quien no cumplió su promesa y rompió las reglas, fue la directiva. Sencillamente, no puedo “ofrecer algo a cambio” del regreso del escudo tradicional de Chivas, y ningún aficionado está éticamente en necesidad de hacerlo; al contrario, nosotros podemos exigir que Jorge Vergara le dé valor a sus propias palabras y que las respalde con hechos.
Ahora bien, si la directiva se dedica a respetar su palabra y las tradiciones del Rebaño Sagrado en vez de “echarnos la bolita” a los aficionados, seguramente se volverían a ganar mi confianza y la de millones de mexicanos que apoyamos al Chiverío. En consecuencia, y como bola de nieve, se venderían más playeras, artículos, recuerditos, boletos para el estadio, productos de los patrocinadores y demás.
Imagino que esa no era la respuesta que esperaba Sergio Granados, así que tratando de entender su pregunta, y aceptando sin conceder, en lo personal no creo tener algo material que le interese a Vergara. ¿Mi Jetta 88 que descansa un día a la semana y un sábado al mes? ¿Mis libros de comunicación? ¿Los 100 varitos que tengo en la bolsa para ponerle crédito al celular? No creo que nada de eso le importe, ni que le sirvan de mucho.
No obstante, hablando a título personal y no “a cambio de que regresara el escudo”, sino por que la directiva cumpla su palabra y restablezca la confianza, de manera espontánea yo le daría a Chivas lo más valioso que tengo: mi apoyo e ideas.
Alguna vez comenté con Sergio Granados que no me interesaba participar en el concurso del desplegado del Chivas contra Toluca de la jornada 1 del Torneo Bicentenario porque no me gusta la tónica de los desplegados, que suele ser de mofa. Yo, más bien, propondría apoyar a Chivas, sin atacar al rival, y por eso le sugerí que preferiría que se organizara un concurso de canciones de apoyo al Chiverío; algo así como una guerra de bandas rojiblancas. Parece que le agradó la idea.
Ese es un buen ejemplo; evidentemente, yo no tengo los medios ni la capacidad para organizar tal concurso por cuenta propia (aunque no estaría mal intentarlo), pero puedo ofrecer esa, y otras ideas, a la directiva. Y lo mejor de todo es que esa idea y más pueden ser aportadas por toda la afición rojiblanca, pero antes, insisto, se debe reestablacer la confianza.
Debo decir algo más: ser incondicional de Chivas no me ha llevado ni me llevará a dejar de criticar un posible mal manejo de la directiva en el futuro (otra salida mala onda de un jugador emblemático sería terrorífica). Soy autocrítico conmigo, y por tanto lo soy con mi equipo. Sé que a mucha gente no le gustan las críticas porque creen que son ataques, pero debo aclarar que las críticas, más bien, son observaciones que pueden ser constructivas, no sólo destructivas.
En fin, que falta mucho por hacer para mejorar la relación entre la afición y la directiva. Las encuestas colocan a Chivas como el equipo del futbol mexicano con mayor número de aficionados, pero hoy tuve tiempo de leer una nota en Crónica en donde se dice que, a pesar de esto y de su paso imbatible en el Torneo Bicentenario, el Chiverío apenas registra el séptimo lugar en asistencia a su estadio, detrás del América (sin duda, ayudados por la tragicomedia Cabañas y por recibir en casa a los cementeros), Cruz Azul, Tigres, Querétaro, Morelia, Monterrey y Atlas.
Está visto que no basta con resultados, así que ahora yo pregunto: ¿Qué está dispuesta la directiva del Club Guadalajara a ofrecerle a la afición del Rebaño para volver a recuperar su confianza?









